Estiramientos suaves para empezar el día con energía
Unos diez minutos de movimiento tranquilo al levantarte pueden ayudarte a empezar el día más despierta y con menos rigidez.
21 de octubre de 2026
Al despertar, es normal notar el cuerpo algo entumecido: hemos pasado horas casi sin movernos. Unos minutos de estiramientos suaves pueden ser una manera agradable de desperezarte y empezar el día con más presencia. No necesitas experiencia previa ni ropa especial; basta con un poco de espacio y, si la tienes, una esterilla.
Lo primero, escuchar al cuerpo
Estos ejercicios están pensados para ser suaves. Muévete siempre dentro de un rango cómodo, sin rebotes y sin forzar. Si notas dolor, y no solo la sensación de estiramiento, detente. Y si tienes alguna lesión, estás embarazada o te recuperas de una operación, consulta antes con un profesional de la salud o del ejercicio.
Respira por la nariz, de forma pausada. Deja que la respiración marque el ritmo.
Diez minutos, siete movimientos
1. Desperezarse en la cama (1 minuto)
Antes incluso de levantarte, estira los brazos por encima de la cabeza y las piernas hacia abajo, como si quisieras alargarte. Mantén unos segundos, suelta y repite dos o tres veces.
2. Rodillas al pecho (1 minuto)
Tumbada boca arriba, abraza las rodillas y llévalas de manera suave hacia el pecho. Puedes balancearte un poco de lado a lado para masajear la parte baja de la espalda.
3. Gato y vaca (2 minutos)
A cuatro patas, con las manos bajo los hombros y las rodillas bajo las caderas, alterna entre redondear la espalda hacia arriba al soltar el aire y dejarla caer de forma suave al tomarlo. Ve lentamente, como si movieras la columna vértebra a vértebra.
4. Descanso sobre los talones (1 minuto)
Desde cuatro patas, lleva las caderas hacia los talones y estira los brazos hacia delante, apoyando la frente en el suelo o en un cojín. Permanece así durante varias respiraciones.
5. Inclinación lateral de pie (2 minutos)
De pie, con los pies a la anchura de las caderas, eleva un brazo e inclínate suavemente hacia el lado contrario. Alterna lados varias veces, notando cómo se estira el costado.
6. Círculos de hombros y cuello (2 minutos)
Dibuja círculos amplios con los hombros, primero hacia delante y luego hacia atrás. Seguidamente, inclina la cabeza con suavidad hacia un hombro y hacia el otro, sin movimientos bruscos.
7. Respiración final (1 minuto)
Termina de pie o sentada, con los ojos cerrados si te apetece. Toma aire contando hasta cuatro y suéltalo en seis. Repite unas cuantas veces antes de seguir con tu mañana.
Que se convierta en hábito
Lo más difícil no es estirar, sino acordarse. Algunas estrategias que ayudan:
- Deja la esterilla a la vista, extendida o enrollada junto a la cama.
- Asócialo a algo que ya haces, como preparar el desayuno.
- Empieza con menos. Si diez minutos te parecen mucho, haz tres ejercicios. Es mejor poco y frecuentemente que mucho de golpe.
- Prepara el ambiente: abre las cortinas, deja entrar la luz y, si te gusta, pon música tranquila.
Estirar al levantarte no es otra obligación, sino una forma de saludar a tu cuerpo antes de empezar la jornada.
Adaptarlo a tu día
No todas las mañanas son iguales. En los días con prisa, quédate con el estiramiento en la cama y la respiración final; en los más tranquilos, alarga la secuencia o repite tus posturas favoritas. Con el paso de las semanas notarás qué te sienta mejor, y la rutina irá tomando una forma muy tuya.
Lo importante no es la flexibilidad que tengas hoy, sino la atención con la que te mueves. Ese rato de calma, antes de que empiecen las prisas y las obligaciones, puede cambiar el tono de todo lo que viene después.